Si lo que se llevaba antes en el periodismo era la pirámide invertida (presentar los contenidos de mayor a menor importancia respondiendo a las seis preguntas básicas: qué, quién, cuándo, dónde, cómo y porqué), la nueva tendencia son los titulares clickbait.

Literalmente significa “cebo de clics”, pero detrás de esta práctica se esconden las noticias falsas, engañosas o de mala calidad que suelen convertirse en virales.

Clickbait

Si hay que remarcar algo sería el “ingenio” que tienen esos redactores para conseguir atraer tráfico a páginas webs a través de titulares con gancho, sensacionalistas o que juegan con la curiosidad del lector, porque hasta que no se haga clic no sabrá toda la información. Pero ya se sabe: “La curiosidad mató al gato” y, por lo visto, al usuario de internet.

Titulares del tipo “Fui a la esquina a comprar. Lo que pasó a continuación te sorprenderá” o “10 noticias que no puedes perderte a esta hora” son ejemplos de titulares que no aportan información pero que te dejan con ganas de saber más.

El “problema” no es solo que nos engañen, sino que están ganando dinero a costa de engañarnos a nosotros. Muchas veces, estas páginas web que enlazan sus contenidos a redes sociales con estos titulares son sitios que se dedican a “alquilar” su espacio a terceros para que aparezca publicidad y cuanta más gente visite la página, más ingresos acumulan (aunque no sean demasiados, los ingresos anuales de publicidad de BuzzFeed eran en 2013 aproximadamente 100 millones de dólares, mientras que los de la revista People eran diez veces más).

Viñeta clickbait

El otro día hablamos de qué hacían las grandes empresas para evitar las noticias falsas, así que hoy os podemos decir que también están luchando contra los titulares clickbait.

Por ejemplo, Facebook ha cambiado su algoritmo para intentar eliminar de nuestro feed este tipo de contenidos y funcionará como un filtro de spam: han analizado miles de titulares para categorizarlos como clickbait o no en función de si exageraba detalles de la historia o si realmente incluía información.

Gracias a este trabajo han identificado cuáles son las frases que se suelen usar en este tipo de información engañosa que no aparecen en titulares normales. De esta manera las páginas de Facebook que normalmente compartan noticias con esta tipología serán penalizadas por el algoritmo que decide qué mostrar.

Con todo este revuelo no es de extrañar que hayan surgido cuentas de humor que ridiculizan esta práctica: la web ClickHole o las cuentas de Twitter Saved you a click o Respuestas a videos son algunos ejemplos. Aunque nuestro favorito es este artículo en el que convierten los títulos de obras clásicas de la literatura en clickbait.

No queremos juzgar si hacer clickbait es bueno o malo. Pero si tu estrategia se basa en contenido más vale que abandones esas prácticas. No hay nada que genere más frustración que el engaño, y el clickbait no es más que eso. Cómo vas a generar una relación con tus clientes si la basas en contarle medias verdades…

Sin embargo, sí podemos decirte que si, como usuario, no quieres caer en sus redes tendrás que aprender a identificarlo.