ESTOY APRENDIENDO A HABLAR

Es ahora una especie de mandamiento eso de “contar el día a día de tu empresa”. El Social Media ha acercado las empresas al público y viceversa pero… ¿puede tener esto un lado negativo? Claro que sí, todo tiene un lado negativo (perdón por esta deprimente sentencia, pero es que hoy llueve y está nublado). Las empresas hoy en día DEBEN hablar de sí mismas y abrirse al gran público, pero a su vez DEBEN cuidar lo que dicen de sí mismas porque, aunque algunos no lo quieran aceptar, en Social Media se hace marketing. Hay cosas que se deben evitar. A mi parecer las más graves que se cometen son tres, y son las siguientes:

1. Honrarás a tu cliente

Más de una vez he visto en Redes Sociales cómo equipos, estudios o empresas se quejan o mofan de su cliente. Todos hemos sufrido las dudas y “ganas de tocar la moral” de algún cliente y sí, es sano hacer algún que otro ejercicio de relajación, gritar apretando la cara contra un cojín o poner algún que otro tweet de desesperación. Pero ojo con eso. Pasarse de crítico o hiriente puede hacerle gracia a tus compañeros de profesión porque se sientan identificados con tu amargor, pero para un potencial cliente puede ser motivo para no contratar tus servicios. ¿Quién quiere ponerse en el ojo del huracán? ¿Quién quiere meterse en lo que parece un nido de arpías? Lo que parece obvio a veces se incumple.

2. No saldrás de tu tono

Hay que ser personal. Puedes, por ejemplo, subir una foto de la deliciosa tarta que ha traído X a la oficina para celebrar un aumento o para celebrar su cumpleaños. Puedes subir una foto de las nuevas zapatillas que ha traído hoy el becario. Puedes subir una foto de la corbata graciosa de tu jefe, etc. Puedes hacer todo esto pero tienes que ajustarlo a tu tono de comunicación. Algunas empresas confunden hablar cotidiano con hablar mal, chabacanamente o, directamente, hacer el tonto. Y todo esto está bien si encaja con tu tono general de comunicación, pero no si de un tono general serio saltas a uno desmedidamente desenfadado.

Expresa el día a día de tu empresa pero encajándolo con tu estilo de comunicación.

3. No te pasarás de personal

Esto va un poco a rebufo de lo anterior y parece un poco evidente, pero he visto más de una vez que a alguien se le olvida. Hay quien emplea sus perfiles como profesionales y personales y hay cosas que quedan muy feo. Si mezclas, mezcla con conocimiento, como un buen coctelero. Los perfiles que mezclan vida personal y vida profesional deben buscar el justo medio. Por ejemplo, está bien que actualices tu perfil con tweets como una foto de “Desayunando y leyendo la actualidad del día” (personal) y tweets de enlaces a noticias de interés (profesional). No está bien, por ejemplo, subir una foto de la noche de “farra” de turno, sudoroso, con los ojos desencajados y a la mañana siguiente curar contenido relacionado con tu actividad. Parecen obviedades, pero a veces estas obviedades se ven olvidadas en muchos perfiles. También debe buscarse un equilibrio entre el número de tweets personales y profesionales. Ni te pases de personalidad ni ahogues a tus seguidores con el peso de tu sector.

El objetivo es conseguir un tono personal aséptico, que no pueda herir u ofender a nadie (recuerda que estás haciendo marketing). A menos, claro está, que ofender sea tu estilo (que también puede serlo). Como ves, no existen fórmulas, pero hay ciertos mandamientos a los que agarrarnos que nos pueden ayudar.

Patri Tezanos –@PatriTezanos